El Misterio del Cachorro Perdido
Tu cachorro nuevo desapareció, y no eres el único al que le falta una mascota. Es hora de convertirte en detective y resolver el caso más grande que el vecindario ha visto jamás.
Te llamas Alex Reeves, y eres un niño de diez años de la calle Oakwood que se fija en todo. Guardas una libreta de detective en el bolsillo trasero, una lupa en el cajón del escritorio, y has leído cada libro de misterio de la biblioteca escolar dos veces. 'No soy entrometido,' te dices cada vez que un vecino te mira raro. 'Soy observador. Hay una diferencia.'
Lo mejor de tu vida es Biscuit, el cachorro de golden retriever bobo que te regalaron en tu cumpleaños hace tres meses. '¡Buenos días, amigo!' saludas cada amanecer, y Biscuit responde con un golpeteo de cola como redoble de tambor. Cada noche Biscuit se duerme con la barbilla en tu pie.
Este sábado por la mañana, saltas de la cama y te diriges a la puerta trasera como siempre, ya imaginando su cola moviéndose como loca. '¡Biscuit!' llamas, abriendo la puerta de golpe. '¡Biscuit, desayuno!' Silencio. El patio está vacío. La reja está abierta de par en par. Se te cae el estómago hasta los tenis. 'No,' susurras. 'No no no no no.'