Un Robot en el Sótano

Un niño repara un robot olvidado en el sótano de su abuela y descubre que tiene sentimientos, recuerdos y un pasado secreto.

Te llamas Jesse Watts, y eres un niño de diez años que puede arreglar casi cualquier cosa. ¿Cadena de bicicleta rota? Ningún problema. ¿Lámpara que parpadea? Dámela. Una vez armaste una tostadora desde cero solo para ver si podías, y funcionó mejor que la original. Este verano tus papás te mandaron a la granja de la Abuela Bea en medio de la nada: sin internet, sin videojuegos, y el vecino más cercano es un campo de maíz. Adoras a la Abuela Bea y su famoso pastel de manzana, pero después de una semana de puros campos de maíz y crucigramas, te estás muriendo de aburrimiento.

'Me voy a morir de aburrimiento,' murmuras para ti mismo, mirando por la ventana de la cocina hacia hileras y más hileras de maíz. 'De verdad, literalmente, morir.'

'¡Jesse, cariño!' llama la Abuela Bea desde la despensa. '¿Podrías bajar al sótano y traerme un frasco de pepinillos? Los grandes, en el estante junto a las escaleras.'

Te levantas de la mesa. 'Pepinillos. Claro. Al menos es algo que hacer.' Abres la puerta del sótano, y un aire viejo sube flotando desde la oscuridad de abajo. Algo en esas sombras hace que se te erice el vello de los brazos. 'Es solo un sótano,' te dices. 'En el peor de los casos, arañas.' Enciendes la luz y empiezas a bajar los crujientes escalones de madera. Es entonces cuando notas una forma enorme en la esquina, cubierta con una lona vieja.