Segunda Capa
Cuando despojan el mural desteñido del elevador de granos de Halford para restaurarlo, aparece una pintura más antigua debajo de la superficie —una con un puente que el pueblo dice que nunca se construyó y once chicos donde todos los registros dicen que había diez. Wren tiene cuatro días para des...
Hay doscientas seis cosas que saber sobre Halford, y Wren Álvarez sabía como ciento noventa de ellas.
Sabía que la pileta abría a las diez y que los mejores granizados estaban en el Gas-N-Go, no en la pileta. Sabía en qué baldosas de la vereda había nombres rayados y de quién eran esos nombres. Y conocía el elevador de granos, porque se veía desde todas partes —once pisos de concreto parados en medio del maíz, como si alguien hubiera dejado caer un archivador sobre todo el condado.
En la cara sur, de doce metros de alto y del color de un té flojo, estaba el mural de Halford. Chicos en bicicleta. Un campo de trigo. Un sol con cara. Había estado ahí desde antes de que naciera su madre, y Wren honestamente nunca lo había mirado bien ni una sola vez.
'Eso está por cambiar,' dijo su madre, dejando caer una camisa de trabajo doblada sobre la cama de Wren. 'El comité empieza a despojarlo el lunes. Tú te ofreces de voluntaria.'
'Tengo once años.'
'Tienes once años y es junio y ya reorganizaste toda la cocina. Wren. Por favor.'